MentallyPro amplia sus baremos sectoriales

Dic 3, 2025 | Comunidad

En el entorno corporativo actual, el «café para todos» ha dejado de ser una estrategia válida, especialmente cuando hablamos de salud mental y riesgos psicosociales. Entender el bienestar laboral requiere precisión, contexto y rigor. Bajo esta premisa, desde MentallyPro anunciamos un avance clave: la expansión de nuestros baremos sectoriales.

Más allá de la evaluación genérica: El valor de la especialización

Una de las grandes ventajas de MentallyPro es que está diseñada para ajustar la evaluación a la realidad de cada sector. No nos enfrentamos a los mismos retos cognitivos y emocionales en una contact center que en una oficina bancaria. Para ofrecer resultados fiables, es imprescindible comparar elementos .

Hasta ahora, nuestra plataforma operaba con éxito sobre 14 sectores. Ahora, elevamos ese estándar incorporando 5 nuevos baremos sectoriales, alcanzando un total de 19 áreas de especialización. Esta ampliación permite a las organizaciones obtener una fotografía mucho más nítida de su estado de salud psicosocial, comparando sus resultados con métricas construidas específicamente para su actividad.

Las nuevas incorporaciones responden a sectores con dinámicas muy particulares:

    1. Administración Pública

    1.  Sector farmacéutico

    1. Gestión y tratamiento de aguas

    1. Seguridad y control de accesos

    1. Despacho de abogados

Cada ámbito dispone de sus baremos de forma que la corrección de la escala puede efectuarse usando diferentes baremos,
aunque la administración sea dentro de una misma organización. Con esta opción se pretende que los resultados se ajusten a las diversas actividades que conviven.

Rigor Psicométrico: El fin de los sesgos

Este no es el único salto que permite a MentallyPro situarse como una herramienta de referencia. Lo que diferencia a una simple encuesta de clima de una herramienta de diagnóstico profesional es el rigor científico. Y es ahí donde MentallyPro destaca, por su validación legal y psicométrica, cimentada en una metodología ipsativa.

A diferencia de los cuestionarios tradicionales (donde es fácil marcar siempre la opción «socialmente correcta»), nuestro sistema obliga a la persona a ordenar ítems según su nivel de identificación. Este diseño es crucial porque reduce drásticamente los sesgos de deseabilidad social o respuestas inducidas. Al eliminar estas distorsiones, junto con los sesgos de edad o género, garantizamos que los datos recogidos no sean solo opiniones, sino indicadores válidos de probabilidad de riesgo.